La litografía es el método en el que se basa la impresión que actualmente conocemos, es decir, la impresión offset. Si bien es cierto que el método de impresión actual es de lo más sofisticado y tecnológico, este se basa en la litografía, cuyo origen fue en el 1790, con un principio de lo más básico y rudimentario: el agua y la grasa son dos substancias que se repelen.  

Las únicas diferencias entre la litografía y la impresión offset es que para que la primera se haga posible necesitamos una piedra caliza porosa y para la impresión offset necesitamos placas de aluminio. La impresión por litografía es un proceso mediante el cual se escribe la matriz con un lápiz impregnado en grasa, mientras que la impresión offset hace uso de un láser para hacer las zonas necesarias hidrorrepelentes. El siguiente paso en ambas técnicas es impregnar de agua las dos matrices y esta agua se va a quedar en las zonas que no hemos cubierto de grasa, es decir, las zonas en las cuales no vamos a imprimir.  

Por lo tanto, como podemos ver, ambas técnicas consisten en el proceso físico y químico de la repulsión física entre el agua y la tinta. Sin embargo, la impresión offset solo puede realizarse con un dispositivo dedicado a ello, mientras la litografía se puede incluso realizar de forma artesanal. La única desventaja de esta práctica es que es bastante poco práctica y no es sencillo realizarla en cualquier lugar o transportar con nosotros la piedra.  

¿Qué necesitamos?

Para efectuar esta técnica necesitaremos una placa de cristal, que se podrá utilizar a modo de matriz, tinta para imprimir fabricada con una base de aceite, un rodillo para aplicar la tinta, cinta adhesiva, material para dibujar o un lápiz graso (también puedes usar grafito, pasteles al óleo, papel carbón o de calco, mantequilla e incluso jabón). También necesitarás papel de aluminio, una palangana, refresco de cola, aceite vegetal, esponjas y paños, hojas para imprimir y guantes de látex para proteger nuestras manos. 

El primer paso será cubrir la placa de cristal con el aluminio (con la parte que no brilla) poniendo cinta en los lugares adecuados para que no se mueva y cubriendo correctamente todo. Es importante que la parte que se utilizará para imprimir no se toque con los dedos para no dejar restos de grasa o sudor (esto estropearía el proceso). El siguiente paso será realizar el dibujo que queramos imprimir encima del papel de aluminio (usaremos el lápiz graso, el grafito, los pasteles o cualquier material graso).  

Para imprimir debemos acidificar la placa de aluminio, por lo que, le echaremos cola dentro de un barreño o una bañera. Ahora observaremos que el lugar del dibujo comienza a generar unas burbujas. Quitamos el sobrante con un paño con aceite, entintamos y observaremos que las zonas hidrófilas repelen la tinta. Después retiramos la tinta con otro paño limpio y veremos como queda rastro de tinta en el dibujo. El último paso es colocar la hoja encima de la placa y ya tendríamos nuestro dibujo impreso. 

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